¿CÓMO EVOLUCIONAN LAS EMOCIONES DURANTE LA VIDA?

El cerebro crece, se desarrolla y muta durante toda nuestra vida (en algunas etapas más que en otras) y es por ellos que también mutan nuestras habilidades intelectuales y nuestra forma de expresión e interpretación emocional, que pasa de tener una capacidad limitada de emociones primarias a toda una gama de emociones que permite una mayor madurez en relación con nuestras conductas y nuestras cogniciones; siendo uno de los grandes logros de esta madurez el control emocional y la teoría de la mente.

La capacidad emocional humana se da gracias a múltiples estructuras cerebrales que sirven para “tener” emociones, generar control sobre las mismas, y relacionarlas constantemente con nuestros pensamientos, recuerdos e inclusive nuestra imaginación. La principal estructura encargada de la generación de las emociones es el llamado sistema límbico (constituido por el hipotálamo, la amígdala, el hipocampo y los cuerpos mamilares), el cual se encarga de la regulación del estado de ánimo, las emociones y la motivación. Sin embargo, este control es básico y tiende a obedecer a emociones primarias.

EL CEREBRO Y LAS EMOCIONES

El sistema límbico hace parte de todo un sistema interconectado de estructuras anatómicas cerebrales que se conectan a través de redes neuronales y que constituyen una especie de “sistema emocional humano”. Las estructuras que hacen parte de este sistema y que nos permiten una sensación holística de las emociones son (1) la corteza paracingulada anterior, (2) el surco temporal superior, (3) los polos temporales y (4) la corteza prefrontal.

1- La corteza paracingulada anterior posibilita la representación mental de situaciones ambientales.
2- El surco temporal superior es el responsable de percibir las señales sociales y por consiguiente la emocionalidad adecuada para dicha señal.
3- Los polos temporales ayudan a la evocación de recuerdos al detectar rostros u objetos.
4- La corteza prefrontal resulta de suma importancia en la expresión emocional puesto que posibilita el cambio de atención, controla la flexibilidad cognitiva, facilita la adaptación a situaciones nuevas, y ayuda al cambio de estrategias.

Las estructuras cerebrales presentes en la emoción se desarrollan y perfeccionan durante todo el ciclo vital humano lo que se traduce en una mayor capacidad de detección, comprensión, expresión y flexibilización de la conducta. A continuación se muestra cómo estos cambios neurológicos se ven reflejados en la emocionalidad en diferentes etapas de la vida humana.

LOS NIÑOS Y SUS EMOCIONES INSTINTIVAS

Durante la niñez en general, especialmente en los neonatos, es el sistema límbico es prioritariamente el encargado de las emociones. El recién nacido, por ejemplo, al no poseer autoconciencia ni intelecto complejo se ve limitado a que sus conductas emocionales obedezcan a las emociones primarias sobre las cuales no posee ningún tipo de control. Los gritos o el llanto al inicio de la vida sirven netamente para aumentar sus probabilidades de supervivencia y para disminuir su malestar fisiológico. Se trata entonces de una emocionalidad instintiva.

Con el tiempo, no tanto como podría pensarse, y gracias a sus cuidadores el recién nacido aprende a modular la expresión facial, la intensidad del llanto y la entonación de los gritos. Esta modificación, que continúa siendo instintiva y desprovista de significado intelectual, aumenta considerablemente las probabilidades de ser amamantado, cubierto, cuidado, etc. Y es solo a través de esta satisfacción de necesidades que la conducta emocional disminuye.

Algunas investigaciones muestran que incluso desde los primeros meses de vida los niños tienen la capacidad de percibir las expresiones faciales relacionadas con las emociones primarias. Sin embargo, parece ser que solo pueden percibirlas en rostros particulares con los que ya hayan tenido un contacto constante. Las expresiones en caras nuevas son un misterio para los niños durante, por lo menos, un par de semanas.

La capacidad para interpretar e identificar emociones parece ser nata en la especie humana pero es solo a través de los años que se perfecciona. A la edad de 2 años los niños pueden expresar claramente el enojo, la alegría, la sorpresa, el miedo, la angustia, el disgusto, el interés y la vergüenza. A pesar de que no todos los niños a esa edad pueden identificarlas.
Es solo a partir de los 9 años de edad que los niños, sin trastornos del desarrollo, identifican fácilmente todas las emociones. Siendo este el tope máximo de desarrollo emocional dentro de la niñez.

LA TORMENTA DE EMOCIONES EN LA ADOLESCENCIA 

Durante la adolescencia el control emocional adquiere una mayor relación con la cognición y con la lógica utilizando comparaciones de experiencias anteriores para mejorar su comprensión y expresión emocional en cada situación nueva que se presenta. Es en esta etapa que el nexo con el lóbulo frontal adquiere gran importancia en comparación con la niñez, Agudizando su capacidad empática y del sentido ético que, en muchas ocasiones, está íntimamente ligado a un egocentrismo psicológico muy fuerte; por lo cual su emocionalidad es modificada por la satisfacción o no del autoconcepto.

A pesar del significativo desarrollo que se ha dado desde la niñez, y de tener una mayor capacidad de introspección respecto a sus propias emociones, lo cierto es que los adolescentes aún no están totalmente desarrollados neuro-anatomicamente. Es por ello que decisiones basadas en la emoción no tienden a ser acertadas debido, en parte, a que su escasa autorregulación emocional genera cambios bruscos entre emociones antagonistas en periodos muy cortos. Las siguientes cualidades de la emoción en la adolescencia, entre otras que no se mencionan, son tomadas de Bauzá & Bennassar (2009):

– Se tiene una mayor conciencia de los estados afectivos que en edades anteriores.

– Puede dar explicaciones mentalistas de las emociones.

– Se adquiere un mayor conocimiento sobre los efectos que sus emociones tienen sobre los demás.

– Se genera la conciencia de que una persona puede motivar simultáneamente emociones contrarias y ésto no anula los sentimientos de afecto o cariño.

– Aumenta la comprensión de las emociones de los demás.

– Aumentan las estrategias cognitivas para el control emocional.

Los adolescentes con competencias emocionales menores tienden a tener durante la adultez, y la adolescencia, problemas de identidad, estrés, depresión, ideación suicida, etc.

LA TRANQUILA ADULTEZ

Durante la adultez joven, luego de los 26 años aproximadamente, ya se ha alcanzado un desarrollo total a nivel neurológico que se ve reflejado en una mayor capacidad empática, control emocional y conductas prosociales y adecuadas para cada contexto.
En esta etapa los retos a nivel de conducta emocional corresponden mayoritariamente al rol y responsabilidades sociales del individuo.

LA VEJEZ FELIZ

Se tiende a considerar que los adultos mayores se encuentran en un constante deterioro mental y físico. Sin embargo, esta es una verdad a medias. Las personas mayores utilizan un proceso que les permite mantener relaciones relevantes y abandonar las intrascendentes lo que se ve reflejado en una disminución de relaciones sociales infructuosas y un aumento de relaciones que permiten una mayor estabilidad emocional. Este abandono de las satisfacciones a largo plazo se ve reflejado también en las metas, que adquieren un sentido de satisfacción emocional más inmediata.

Con la edad adquieren más relevancia los recuerdos que los hechos actuales y es por ello que en ocasiones mientras más edad se tenga se suele estar más ensimismado en los propios pensamientos y recuerdos. Por otra parte, los adultos mayores que mantienen relaciones sociales sanas durante su vejez tienden a tener un estado de ánimo más positivo y satisfactorio.
El mayor control sobre la regulación emocional y la comprensión sobre la vida que solo da la experiencia pueden ser grandes aliados para que la vejez sea una de las épocas más felices de la vida.

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¿Cual fue la etapa mas importante, a nivel emocional, para ti y por qué?

BIBLIOGRAFÍA.

  • Mariano Chóliz (2005): Psicología de la emoción: el proceso emocional
  • Portellano, J. A. (2005). Introducción a la neuropsicología. Madrid: McGraw-Hill.
  • Ríos-Flórez, J. A., & Flórez-Barco, E. (2017). Teoría de la mente en niños de 6 a 10 años de edad con antecedente de nacimiento prematuro y en edad escolar. Psychologia. Avances de la disciplina, 11(2), 29-43.
  • Levav, M. (2005). Neuropsicología de la emoción. Particularidades en la infancia. Revista Argentina de Neuropsicología, 5, 15-24.
  • Bauzá, J. C., & Bennassar, M. D. C. F. (2009). Adolescencia y desarrollo emocional en la sociedad actual. International Journal of Developmental and Educational Psychology, 1(1), 235-242.
  • Trabajo de grado. Las emociones y el bienestar en personas mayores. Miriam Garcia Martinez. Universitat Jaume. 2017

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