BIOLOGÍA DE LA DEPRESIÓN: CLAVES PARA ENTENDERLA

Lo primero que debes saber para comprender la biología de la depresión es, en términos muy generales, qué es lo que denominamos depresión. Según la OMS la depresión es un trastorno frecuente que cuenta con características tales como tristeza, pérdida de interés o placer (anhedonia), sentimientos de culpa, falta de autoestima, trastornos del sueño y del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.

El único inconveniente con esta definición es que muchos de los síntomas que refieren (cambios en el sueño, el apetito, sensación de cansancio y falta de concentración) pueden estar presentes en la depresión pero no necesariamente se deben a ella sino que se encuentran en múltiples enfermedades o trastornos que no son necesariamente psicológicos sino físicos. 

Un asunto importante y que debo aclararte es que el hecho de que la depresión obedezca a múltiples factores hace difícil definir cuando esta se establece como causa y cuando como consecuencia. Lo único en lo que realmente se tiene claridad (y esto te lo explicaré mejor en un momento) es en que existen enfermedades físicas y trastornos psicológicos que tienden a correlacionarse con la aparición de los síntomas depresivos. 

La forma en la que la depresión se da en cada individuo es única ya que la forma de nexo entre todos los factores presentes en este trastorno jamás tiende a ser la misma ya sea  en intensidad, forma o frecuencia. Es por ello que te pido que tengas en cuenta que algunas veces lo que te explicaré puede ser la causa de la depresión y en otras su consecuencia.

La complejidad entre los factores depresivos hace necesario la ayuda de un profesional para combatirla. Es por ello que cuando los individuos intentan atender ellos mismos sus síntomas suelen fallar, empeorando su situación y generando un efecto galatea que puede resultar supremamente dañino. Mi recomendación es que acudas siempre a un profesional, ya sea un psiquiatra o un psicólogo cognitivo conductual.

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TIENDE A SER DIFERENTE EN HOMBRES Y EN MUJERES 

Existen diferencias sustanciales entre hombres y mujeres y eso no es un secreto para nadie, particularidades como el tamaño del cerebro, la forma en la que se dan las conexiones entre neuronas,etc. En este caso la disparidad hormonal entre sexos suele configurar en gran medida la forma en la que percibimos el mundo, y a los demás, y cómo nos relacionamos con él. 

LAS HORMONAS Y LA DEPRESIÓN.

La relación de las hormonas con la depresión se basa fundamentalmente en que son estas quienes modulan los receptores de neurotransmisores que captan la dopamina y la serotonina, de las cuales te hablé en el artículo sobre 4 formas para ser feliz más fácilmente. Sin embargo, como te hablaré al final, si bien estos neurotransmisores son parte fundamental de nuestro estado de ánimo dista mucho de ser la única causa y la única forma de entender la biología de la depresión. 

Las presentaciones hormonales o los cambios en ellas (las hormonas) pueden afectar a ambos géneros: testosterona baja, cortisol alto, progesterona alta, hormona paratiroidea alta, hormona del crecimiento baja… Todas con una relación investigada y comprobada con la biología de la depresión. Sin embargo, sí existen diferencias estadísticas en cuanto a la forma en la que se presentan los síntomas en hombres y mujeres. 

Los hombres suelen entrar en conductas autodestructivas que usualmente tienen que ver con el consumo de sustancias o alcohol, además de que tienden a tener conductas más agresivas; las mujeres por su parte suelen cambiar sus hábitos alimenticios y de sueño, afectando esto el resto de las esferas de su vida. 

LOS ESTRÓGENOS Y LA DEPRESIÓN 

Las hormonas gonadales tales como los androgenos y estrogenos son fundamentales para nuestro desarrollo genital y no solo eso sino que se sabe, desde hace varios años, que una inestabilidad o falta de estas hormonas puede generar en nosotros síntomas vasomotores (sofoco, sudoración nocturna), pérdida de densidad ósea, alteraciones sexuales, deterioro de la función intelectual y, lo más importante para este artículo, ansiedad y depresión

En este sentido las mujeres y los estrógenos se relacionan, en mayor medida que los hombres, con síntomas depresivos. Es por ello que el posparto es un periodo de riesgo para las mujeres dado que aumenta la probabilidad de la ocurrencia de síntomas depresivos de carácter emocional. Teniendo en cuenta el hecho de que la primera menstruación, el posparto y la perimenopausia también pueden serlo. 

Aquí debo hacer una salvedad respecto a la depresión y la menopausia. Antes de la menopausia los síntomas suelen ser mucho más graves que en la etapa directa; mientras más avanza esta etapa (la menopausia temprana) los síntomas suelen ser más fuertes; sin embargo, suelen ser cambiantes y, en ocasiones, no son lo suficientemente severos para determinar una depresión.

LOS ANDRÓGENOS Y LA DEPRESIÓN 

Los andrógenos son, en pocas palabras, las hormonas que suelen estar presentes en mayor proporción en hombres que en mujeres y que además se encargan de generar las características masculinas tales como el desarrollo de los genitales, el vello, el desarrollo de masa muscular e inclusive de generar los rasgos propios del cerebro masculino. 

Dentro de estas hormonas una de las más populares es la testosterona, la cual se ha vinculado con la depresión pero en un sentido más “agradable”. Parece ser que cuanto más de esta hormona tengas en el cuerpo más protegido/a te encuentras de los síntomas depresivos. Esto explicaría por que dentro de la biología de la depresión son las mujeres quienes más propensas están a padecerla.

La probabilidad de que un estado depresivo se presente en un hombre aumenta con la edad puesto que cuanto más envejecemos menor es la cantidad de testosterona presente en el cuerpo; lo cual produce no solo un cambio directo en relación con el estado de ánimo sino en la disminución de la libido. Cosa que en muchos casos suele sumarse a los hechos que mantienen la depresión. 

Debido a la gran importancia que la testosterona tiene para la biología de la depresión es que se utiliza como terapia antidepresiva tanto en hombres como en mujeres; teniendo muy buenos resultados en lo referente a la disminución de síntomas. Respecto a este punto te recomiendo que si estás teniendo síntomas depresivos empieces a consumir alimentos que te ayuden a aumentar tu nivel de testosterona, de dopamina y de serotonina.

"Las presentaciones hormonales o los cambios en estas pueden afectar a ambos géneros: testosterona baja, cortisol alto, progesterona alta, hormona paratiroidea alta, hormona del crecimiento baja... Todas con una relación investigada y comprobada con la biología de la depresión"

LAS ENFERMEDADES FÍSICAS Y LA DEPRESIÓN 

Antes de iniciar con esta parte fundamental para comprender la biología de la depresión debo aclararte que la relación entre las enfermedades físicas y la depresión no se debe necesariamente a los cambios de estado de ánimo propios de una persona que sabe que tiene una enfermedad grave sino que en ocasiones la correlación puede presentarse incluso antes de conocer su diagnóstico. 

ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES Y CEREBROVASCULARES

Las enfermedades de este tipo no solo se relacionan con la biología de la depresión sino también con los factores psicosociales que pueden mantenerla y generarla. Un ejemplo de esto sería la diabetes, la cual tiende a vincularse con el envejecimiento, el cual a su vez se relaciona con una alimentación menos adecuada y una menor carga de ejercicio; ambas cosas fundamentales para mantener nuestro nivel de neurotransmisores estables. 

Además, a esto se le suma el hecho de que un tipo particular de antidepresivos, llamados inhibidores de la recaptación de la serotonina, parece aumentar el riesgo de ataque cardiaco en personas con historial familiar o personal de enfermedades cardiovasculares. Es por ello que un buen psiquiatra siempre deberá tener en cuenta estos detalles ya que pueden empeorar la situación del paciente. 

DIABETES Y DEPRESIÓN

La diabetes puede ocasionar una depresión indirecta debido a los cambios que puede ocasionar en la rutina o estatus de aquellos quienes la tienen. Sin embargo, parece existir una relación más directa entre ambos, siendo que según algunas investigaciones (que se reseñan en la bibliografía) las personas con diabetes tipo 2 tiene un 52% más de probabilidad de adquirir una depresión mayor.

Además las personas, adultos jóvenes, con depresión mayor tienen un 23% más probabilidad de desarrollar diabetes. La parte positiva es que se sabe que se tienen muy buenos resultados con un trabajo conjunto entre medicación (para la diabetes y la depresión) y psicoterapia; sin embargo la psicoterapia sin medicación psiquiátrica, en este caso, suele tener mejor rendimiento. 

VIH/ SIDA Y DEPRESIÓN 

La población con esta enfermedad específica (en comparación con otras enfermedades de transmisión sexual) suelen caer en estados depresivos que impiden una mejoría completa (en la medida de lo posible) debido a que su desesperanza muchas veces los lleva a dejar de consumir los medicamentos. Sus síntomas, empero, no suelen llegar a la depresión mayor sin que esto los haga menos dignos de atención. 

Los medicamentos antidepresivos, las terapias de corte cognitivo enfocadas en la modificación de pensamientos disfuncionales y en el aumento de la motivación práctica, y las intervenciones de cuidados colaborativos entre los profesionales de la medicina suelen ser tratamientos muy efectivos para trabajar la depresión en estos casos. 

ENFERMEDADES FÍSICAS CRÓNICAS

 En medicina una enfermedad crónica suele referirse a aquella que, en ocasiones sin cura, son de larga duración y con un desarrollo lento. En estas enfermedades es común los síntomas depresivos debido a la pérdida inevitable de las capacidades físicas directas, o sociales y psicológicas indirectas. 

Existen algunas enfermedades de este tipo que poseen una mayor correlación que otras en cuanto a la presencia y fuerza de los síntomas depresivos. Los tipos de condición médica que suelen relacionarse más con síntomas depresivos son las condiciones metabólicas, las condiciones autoinmunes, las infecciones virales y ciertos tipos particulares de cáncer; siendo estas algunas de esas enfermedades: la deficiencia de vitamina B12, el lupus, la artritis reumatoide, la hepatitis, el herpes, la mononucleosis y el cancer de páncreas.

Algo muy interesante en este caso, para entender la biología de la depresión, es que cuanto mayor es la cantidad de enfermedades crónicas, y condiciones médicas, también aumenta la probabilidad de que la depresión se de. Estos suelen ser los porcentajes de relación entre la depresión y las condiciones médicas crónicas: una condición (23%), dos condiciones (27%), tres condiciones (30%), cuatro condiciones (31%), y más de 4 condiciones (41%)

"la relación entre las enfermedades físicas y la depresión no se debe necesariamente a los cambios de estado de ánimo propios de una persona que sabe que tiene una enfermedad grave sino que en ocasiones la correlación puede presentarse antes de conocer su diagnóstico"

EL CEREBRO Y LA BIOLOGÍA DE LA DEPRESIÓN

El cerebro ha sido tan exaltado que parece que fuese el único órgano relevante para nosotros ser quien somos. Claro esta que esto no es gratuito sino que obedece a pequeños detalles como que su cambio podría cambiar totalmente nuestra personalidad; es decir, lo más parecido que tenemos a un alma. 

Sin embargo el cerebro no es ni de cerca el único órgano relevante a la hora de comprendernos a nosotros mismos y muchísimo menos a nuestras enfermedades mentales. Sin esto significar que no sea importante para comprender la biología de la depresión. 

LA TEORÍA DEL DESBALANCE QUÍMICO

La idea de que no solo la depresión sino la gran mayoría de enfermedades mentales son producidas por un desbalance químico del cerebro es algo sumamente popular. El inconveniente radica en que muchas veces es visto como la única explicación posible, dando como resultados comunes una menor adherencia al tratamiento, tanto psicológico como psiquiátrico, debido a la idea de que ya que la depresión es genética entonces están condenados. 

Muchas veces no se tiene en cuenta que esta teoría es muy limitada ya que el desbalance químico solo explica en cierta medida la biología de la depresión. Además este desbalance no solo se deberá (como suele pensarse) a los neurotransmisores sino también a la propia capacidad de las neuronas para captarlos y, por supuesto, al resto de los sistemas corporales que se relacionan de una u otra forma con los síntomas depresivos. 

Muchas personas (entre las que no me incluyo) consideran que esta teoría es un invento de las farmacéuticas para vender más antidepresivos. Lo cierto es que esta correlación entre cierta disminución de los “neurotransmisores de bienestar” y los síntomas depresivos ha sido ampliamente probada; y los medicamentos basados en aumentarlos funcionan bastante bien. Te lo digo por experiencia propia. 

EL CEREBRO Y SU INFLUENCIA EN LA DEPRESIÓN

Siguiendo con el tema de los neurotransmisores. Esa teoría se ha vuelto tan popular que en ocasiones a las personas se les olvida tener en cuenta que los neurotransmisores no están solos y que al final son solo una parte del engranaje de la complejidad de todo el sistema nervioso y no solo eso, sino que el sistema nervioso no es el único sistema responsable de la presentación de los síntomas depresivos como ya te lo he venido mostrando. 

Otras partes del cerebro que son supremamente importantes a la hora de entender la biología de la depresión son las neuronas (las células del sistema nervioso); ya que los neurotransmisores son los mensajeros pero el mensaje debe surgir de algún lugar y llegar a otro. Si algo falla dentro de las neuronas en cuanto a su funcionamiento esto afecta en gran medida el hecho de que el mensaje no sea entregado de forma adecuada. 

Sabemos que existen, además, macro-estructuras cerebrales (las partes que podemos ver sin instrumentos o abriéndole la cabeza a alguien con una piedra) íntimamente vinculadas con la depresión. Tal es el caso de la amígdala, el tálamo y el hipocampo; tanto es así que las personas con depresión profunda suelen tener un hipocampo de 8 a 13% más pequeño que una persona sin depresión. 

La forma en la que cada una de estas estructuras actúan y qué relación tienen con la depresión lo explicaré en un próximo artículo. Por ahora te adelanto algunas de sus funciones: la amígdala se encarga de la regulación de emociones, el tálamo de la integración emocional con el pensamiento y el hipocampo ayuda al establecimiento de la memoria.

"...a las personas se les olvida tener en cuenta que los neurotransmisores no están solos y que al final son solo una parte del engranaje de la complejidad de todo el sistema nervioso,y no solo eso, sino que el sistema nervioso no es el único sistema responsable de la presentación de los síntomas depresivos..."

PARA CONCLUIR

Espero que este artículo te haya ayudado a entender un poco la complejidad de lo que la depresión es. Entenderlo nos ayuda a no juzgar a los otros ni a nosotros mismos si llegamos a sentirlo; la cuestión es intentar ser compasivo al entender que cuando no controlamos cómo nos sentimos, lo que pensamos o  cómo nos comportamos no significa que seamos débiles sino que va más allá de nosotros mismos. Es nuestro cuerpo, y la vida, diciéndonos que algo no anda bien.

Además espero que hayas notado que a pesar de que la aparición de la depresión es algo incontrolable; un buen terapeuta, tanto médico como psicológico, puede ayudarte a superar el abismo en el que puedes estar sintiendo que estás. Los tratamientos hormonales, psiquiátricos y de psicología cognitiva han demostrado que funcionan perfectamente para mejorar la calidad de vida de las personas con depresión. La cuestión muchas veces es que sentimos miedo pero en definitiva dar el paso vale la pena. 

Mientras te decides puedes ir tomando algunos consejos que puedes extraer del artículo para mejorar un poco tu estado de ánimo o, por lo menos, para no permitir que te hundas en él. Por ejemplo: no dejes pasar mucho tiempo para acudir a un especialista en psicología o medicina en el momento en el que creas que tienes algunas de las enfermedades físicas u hormonales de las que hablé y, además, haz deporte, date autoregalos y consume alimentos que te ayuden a aumentar tus niveles de testosterona, serotonina y dopamina.

BIBLIOGRAFÍA 

  • Campagne, D. M. (2012). Causas orgánicas y comórbidas de la depresión: el primer paso. SEMERGEN-Medicina de Familia, 38(5), 301-311.
  • Lynch, C. J., Gunning, F. M., & Liston, C. (2020). Causes and consequences of diagnostic heterogeneity in depression: paths to discovering novel biological depression subtypes. Biological Psychiatry.
  • Ramos, M. F., & Uribe, M. O. (2008). Hormonas gonadales y depresión en la perimenopausia. Revista colombiana de psiquiatría, 37(2), 236-246.
  • Silva, H. (2002). Nuevas perspectivas en la biología de la depresión. Revista chilena de neuro-psiquiatría, 40, 9-20.

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