¿POR QUÉ NOS ESTRESAMOS?

Durante este artículo entenderás un poco mejor por qué nos estresamos, cuales etapas tiene el estrés y finalmente cuál es la relación que el estrés tiene con diferentes conceptos que ya te he explicado: flexibilidad cognitiva, sesgos, inteligencia fluida y cristalizada y el efecto galatea. Lo que aquí te ilustro es una ampliación de uno de los apartados que puedes encontrar en nuestro e-book totalmente gratuito “6 claves para entender el estrés en la vida diaria” (descargalo aquí).

Lo primero que debes tener en cuenta para comprender por qué nos estresamos es que todas las emociones cumplen funciones que variarán dependiendo de si son emociones altamente complejas y cognitivizadas o, si por el contrario, son emociones básicas y de respuesta rápida. En el caso de las primeras la función que cumpla dependerá en gran medida de la forma en la que se perciba la situación.

Las emociones complejas, o sentimientos, casi siempre cumplen una función modificadora del ambiente. En el caso de la culpa por ejemplo intentamos resarcirnos de actos que consideramos inadecuados y esto nos moviliza a cumplir actos moralmente adecuados. En el caso del estrés se busca cambiar la conducta para disminuir el malestar generado por situaciones que sentimos que no podemos manejar en ese preciso momento. 

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¿QUÉ ES EL ESTRÉS?

El estrés, tal como te lo explico en el e-book, nace cuando una nueva situación parece estar lejos de nuestra capacidad de resolución de problemas; mientras más lejana la situación (de nuestra capacidad) mayor el nivel de estrés. En este punto es irrelevante si lo que se genera es eustrés o distrés ya que ambas dependerán más del uso que se le de a la sensación de estrés que a la sensación directamente. En pocas palabras: la sensación, o respuesta de estrés, es prácticamente igual al inicio de todas las situaciones. 

Algo a considerar es que  generalmente cualquier situación, sin importar el contexto, puede generar niveles importantes de estrés que tienen la posibilidad de surgir de forma paulatina o inmediata. Es decir que puede darse tanto en situaciones de hiperproductividad (cuyo estresor es la necesidad de resultado) como en situaciones sociales en las cuales su mayor estresor es la necesidad de relación social y la necesidad de llevarla a cabo. 

La cuestión más relevante para el inicio del estrés no es entonces la situación sino los pensamientos. Todas las circunstancias ansiógenas siguen un patrón de pensamiento que se da por fases y que finalmente desencadena en una respuesta de estrés que nos lleva a movilizarnos con la intención de resolver la situación. En el caso de no cumplir su propósito puede llegar a generar un nivel de disconfort tan grande que caería en el distrés.

El patrón de pensamiento común se da en 3 etapas circulares e inter-relacionadas: (1) una etapa anticipatoria de pre-evaluación de la situación y de nosotros mismos, (2) un momento en el que recibimos la carga emocional de la situación y un último momento (3) en el que nos movilizamos (por medio de estrategias de afrontamiento) para intentar disminuir el estrés o eliminar el estresor. Ya voy a explicártelo mejor.

"...el estrés...busca cambiar la conducta para disminuir el malestar generado por situaciones que sentimos que no podemos manejar en ese preciso momento"

¿POR QUÉ NOS ESTRESAMOS CUANDO ANTICIPAMOS?

 En esta primera etapa nuestro cerebro capta aquellos estresores presentes en el ambiente y cuánta fuerza tienen. Este momento es la primera puesta a prueba de nosotros mismos ante las situaciones que nos exigen habilidades de afrontamiento. Si aún no sabes que son estresores o de cuantos tipos son es por que no has leído el e-book, descargalo totalmente gratis. 

Durante esta etapa evaluamos 3 cosas: (1) los estresores y su relevancia (significación emocional, intensidad, posibles resultados catastróficos, etc), (2) las habilidades de afrontamiento con las que contamos para resolver los estresores y finalmente (3) nuestra sensación de autosuficiencia y autoconfianza incluyendo nuestras experiencias pasadas y los resultados de las mismas. 

Si la valoración general de estas 3 cosas es positiva entonces prácticamente no tendremos estrés o directamente sentiríamos eustrés; si por el contrario nos consideramos incapaces, nuestras estrategias son nulas, o el estresor posee una alta intensidad o resultados catastróficos, entonces se iniciaría de forma apresurada una respuesta de distrés que, dependiendo del tipo de estresor, podría ocasionar conductas disfuncionales.

En pocas palabras, ¿Por qué nos estresamos en esta etapa?. Básicamente por que no hemos salido muy bien librados en esta primera valoración. El inconveniente con que suceda esto en este punto es que empezaremos con una seria activación corporal y emocional que nos dificultará el poder encarar de forma adecuada las etapas posteriores y por consiguiente la eliminación del estresor

¿POR QUÉ NOS ESTRESAMOS AL RECIBIR EL IMPACTO?

En esta etapa ya no solo hacemos la valoración de nosotros mismos y de la situación sino que directamente vivimos la consecuencia. En este momento la emocionalidad dada en la fase anterior puede disminuir considerablemente si los resultados no son tan catastróficos como se consideraban, o,  aumentar hasta niveles casi insostenibles en el caso de que no solo no podamos solucionar el estresor inicial sino muchísimo menos su consecuencia.

Como ya te mencioné, el estrés surge de la misma forma sin importar mucho su contexto. Puedes ser un hiperproductivo, tener problemas sociales o inclusive estar en una relación donde sufres. Tomemos esto último como ejemplo. Imagina que tuviste una discusión con tu pareja; en la etapa de anticipación empezarías a imaginar, por ejemplo, que vas a ser abandonado/a, que tiene a otra persona o que ya no le resultas interesante y piensas, verbigracia, que esa relación va a terminarse.

Si la relación no termina entonces tus niveles de distrés disminuirán pero si termina entonces aumentarán considerablemente de forma brusca. El hecho de terminar no es lo peor que puede pasarte y es justo por eso que te digo que a pesar de que casi cualquier situación pueda generar estrés no existe ninguna situación que por sí misma pueda hacerlo. Dicho en otras palabras: lo importante es la valoración, y su relación con el impacto, no el estresor per se. 

Además, según he visto en mi vida profesional como psicoterapeuta cognitivo conductual, en múltiples ocasiones (por lo menos durante la vida cotidiana) la anticipación es muchísimo peor que el momento del impacto y, por consiguiente, casi siempre lo que mantiene los niveles de distrés elevado es la evitación. Es decir que una anticipación poco esperanzadora puede llegar a incapacitarnos en el momento de tener una etapa de impacto y de post-impacto.

¿Ya notaste por qué nos estresamos más en el momento del impacto?. Puede ser por varios motivos entre los cuales se incluyen: estar cargados debido a que la etapa de anticipación no fue esperanzadora, que los resultados o las consecuencias fueron incluso peor que las evaluadas anteriormente o que nuestro manejo emocional no es lo suficientemente bueno como para sobrellevar situaciones relativamente difíciles.

¿POR QUÉ NOS SEGUIMOS ESTRESANDO?

Como habrás podido notar, cada una de las etapas puede servir tanto para aumentar nuestro nivel de estrés como para disminuirlo considerablemente puesto que en todas ellas siempre hay una comparación entre aquello que evaluamos cognitivamente y la forma en la que la realidad se da, y es en medio de esta dinámica desde donde surge todo el espectro de malestar y bienestar que esta sensación puede brindarnos. 

A pesar de la importancia de cada etapa yo consideraría que es este punto del postimpacto el más relevante para entender por qué nos estresamos o mejor dicho, por qué no podemos dejar de estresarnos. Es durante esta fase que activamente buscamos una forma para solucionar las cosas, y es por ello que puede constituir un momento de superación y fortalecimiento personal o una ocasión en la que se empiecen a gestar malestares aún mayores. 

Para seguir con el ejemplo de la relación de pareja. Imagina que la relación sí terminó y estás en la posición de mayor malestar de todas las que habías imaginado. En este momento del postimpacto es en el que decides que hacer. Según mi experiencia, en muchas ocasiones las decisiones que significan una mayor malestar inicial tienden a ser mejores a largo plazo y viceversa. 

Si decides, después de esto, alejarte y entender lo que pasó (suponiendo que tu nivel de madurez es muy alto) empezarás a sentirte mal dado que deberás admitir por ejemplo cuáles fueron tus responsabilidades en el asunto, sin embargo, pasados un par de semanas o meses, según lo necesites, podrás enfrentarte a situaciones similares en el futuro puesto que tu forma de afrontamiento te convirtió en una persona más centrada. 

Por otra parte, si decides tomar la decisión inmediatista (hacer lo posible para que la otra persona regrese, insultar, manipular, etc) para disminuir el estrés entonces tu malestar inmediato disminuirá considerablemente pero a largo plazo significará un mantenimiento menor de aquellas habilidades y capacidades necesarias para enfrentarte a la vida en una ocasión futura.

"...lo importante (para que el estrés se dé) es la valoración de la situación estresante y no la situación per se"

ALGUNOS DETALLES PARA  ENTENDER POR QUÉ NOS ESTRESAMOS

Al igual que con casi todas las cosas que conforman nuestra realidad fisiológica, cognitiva y conductual, también en el estrés existen varios factores que pueden convertirnos en sujetos altamente vulnerables o, por el contrario, en seres prácticamente inmunes (exagerando por supuesto). Detalles tales como la flexibilidad cognitiva, nuestro conocimiento en los sesgos, nuestro manejo de las emociones y nuestro “nivel” de inteligencia fluida e inteligencia cristalizada son algunos de estos factores. Aquí solo te lo explico un poco.

¿POR QUÉ NOS ESTRESAMOS SI SOMOS TAN COGNITIVAMENTE FLEXIBLES?

La respuesta simple sería que nadie es lo suficientemente flexible como para no resultar afectado por ninguna situación novedosa o que le cambie la vida (exagerando muchísimo de nuevo) de un momento a otro. Todos, sin importar nuestra madurez emocional, estamos habituados a un mundo lleno de tendencias en los que sólo muy ocasionalmente se da un cambio sustancial.

La flexibilidad en este caso no solo radica en poder buscar nuevas alternativas, sino a nuestra capacidad de habituación. Si tuvieses un empleo en el que todo el tiempo tuvieses situaciones estresantes, estas pasarían a convertirse en inocuas luego de un tiempo; el resultado de ello sería que a pesar de tu conducta en tu lugar de trabajo deberías poder salir de allí y tener una relación normal con tu familia. 

Entonces si somos flexibles ¿Por qué nos estresamos?. Aquí es donde entran en juego la inteligencia fluida y la inteligencia cristalizada de las cuales ya te había hablado. Si tu inteligencia fluida es muy buena entonces encontrarás la respuesta más adecuada (a pesar de ser una situación nueva) debido a los procesos propios de este tipo de inteligencia: Inducción, relación, clasificación, etc.

Si es tu inteligencia cristalizada la más importante en tu caso entonces tus experiencias servirán para darte un derrotero hacia el cual moverte. Te harás, o mejor dicho, tu cerebro se hará ciertas preguntas: ¿cómo resolví esto la última vez que estuve en esta situación similar? si no lo pude resolver … ¿qué fue lo que falló? ¿existen factores externos que puedan ayudarme a disminuir el estrés?.

Todo esto suena muy ideal pero entonces ¿Por qué nos estresamos y por qué no siempre podemos resolverlo?. Esto se debe al hecho de que el trabajo de tu cerebro es automático y requiere un poco de voluntad consciente de tu parte. Te lo explico mejor: el cerebro ya te dijo lo que deberías hacer, solo hazlo. ¿No puedes? eso significa que te falta flexibilidad conductual. 

EL EFECTO GALATEA Y EL ESTRÉS

¿Recuerdas el efecto galatea y el efecto pigmalión?. Básicamente son profecías autocumplidas que pueden cambiar nuestras conductas y hacernos más proclives tanto al triunfo como al fracaso. Estos efectos interactúan fuertemente con nosotros, especialmente en los momentos, como los estresantes, en los que debemos tomar decisiones. 

Cuando nuestra auto-percepción es positiva también tienden a serlo nuestras estrategias para intentar resolver las situaciones. Una persona con poca seguridad en si misma tenderá a utilizar estrategias evitativas o inmediatistas y no enfrentará las situaciones con planeación o con resoluciones de largo alcance, ya que se sentirá incapaz de llevarlas a cabo. Y, como ya hemos visto, cuando esto sucede caemos en un círculo vicioso del cual solo es posible salir con ayuda profesional (si es tu caso solicítala en este link)

Mi recomendación en estos casos es que fortalezcas tu efecto galatea y que empieces a estudiar tus propias formas de afrontamiento. Para esto puedes llevar a cabo un autoinforme y analizar tu propia conducta en el momento en el que surgen situaciones estresoras; si notas que siempre usas las mismas estrategias (que es lo normal) entonces significa que para cada una de estas situaciones deberías cambiar la forma en la que las afrontas.

Otro método para fortalecer este efecto, para que puedas enfrentar mejor el estrés, es empezar a determinar qué cualidades propias pueden ayudarte para mejorar tu forma de darle cara al estrés. Habilidades tales como la capacidad de planeación, la auto-conciencia, las habilidades sociales y la flexibilidad cognitiva y conductual pueden ayudarte a resolver mejor las cosas. Esto gracias a que mejoramos el conocimiento de nosotros mismos y de nuestras estrategias y por consiguiente disminuimos el nivel de angustia en cada una de las etapas. 

FASES DEL ESTRÉS

CONCLUSIÓN

En este punto ya debes entender un poco mejor por qué nos estresamos en cada una de las etapas que conforman la manifestación o el inicio del estrés pero ¿por qué nos estresamos en términos generales?. Básicamente por que la autoeficacia que percibimos en relación con nuestro manejo del estrés es prácticamente nula y es, justamente la autoeficacia percibida, uno de los factores más relevantes a la hora de afrontar los estresores.

Durante la terapia brindada en superando el abismo no solo nos enfocamos en la mejoría de la auto-percepción sino que también existe un énfasis en el fortalecimiento de  las capacidades relacionadas: manejo de estrategias de afrontamiento, flexibilización cognitiva, autoconciencia, manejo de las emociones, entre otras. Esta forma de llevar a cabo el tratamiento ha mostrado ser útil en la disminución considerable del distrés. Ya que el estrés al ser natural ni se puede ni se debe eliminar. 

Espero que este post haya sido de utilidad para ti. Recuerda que si tus niveles de distrés son incontrolables puedes solicitar ayuda aquí o conocer nuestros servicios

Cuéntanos. Si tu distrés es muy alto ¿En cual de las etapas anteriores crees que podrías estar fallando? ¿Por qué?

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